12 sept 2022

Cielos de madera del Reino de León

Siguiendo con su tradicional costumbre de realizar una actividad cultural, después de trabajar en una “facendera reivindicativa”, los socios de Promonumenta visitaron diversos artesonados de madera en diferentes iglesias del Páramo y de La Vega. Contando tanto con las explicaciones  de sus socios expertos en retablos y carpintería, como de Roberto, del Centro de Promoción Turística de Valcabado del Páramo. Quien además de darnos una “lección magistral” sobre la carpintería de armar en la iglesia de Valcabado, nos mostró la exposición permanente del citado centro.

Socios de Promonumenta en la iglesia de Azares del Páramo, tras la limpieza y desbroce de la ermita de Las Angustias en esta misma población.

La iglesia de Azares del Páramo solamente tiene policromada la carpintería del techo del presbiterio. La nave central, esta cubierta por un sobrio y elegante armazón sin policromar, pero adornado con diferentes dibujos, donde no podían faltar, las características estrellas de estos "cielos de madera".

Ya en Valcabado del Páramo, Roberto nos dio una excelente explicación sobre la carpintería de armar.
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El deterioro del armazón, es más que evidente. El lienzo norte de la nave, se comba peligrosamente hacia el exterior, (a) lo que hace que el perfecto y delicado ajuste de las maderas, poco a poco se vaya separando, hasta que incapaz de mantenerse unido se desplome.
Para intentar detener el colapso del armazón o al menos ralentizarlo, se han colocado unos tirantes metálicos sobre las vigas transversales (b) pero ya no son suficientes, en algunos puntos es necesario apuntalar el armazón para evitar su caída (c).....
.....Pero la única manera de evitar la perdida de este patrimonio leonés, es una intervención integral sobre la nave y una restauración de las maderas deterioradas. Por esto, los vecinos de la comarca han emprendido una campaña de crowfunding para financiar las reparaciones. Te dejamos un enlace para que veas el proyecto de restauración y puedas colaborar en la obra. Todos los euros son necesarios y no existe aportación pequeña. 
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En el mismo Valcabado tienen una exposición permanente sobre la carpintería de armar en tierras leonesas. (Astorga- Benavente)
 



RUTA DE LOS ARTESONADOS LEONESES EN EL NORTE DE LEÓN
(Astorga-Benavente)
SAN FÉLIX  DE LA VEGA LEÓN
IGLESIA DE SAN FÉLIX

Armadura de cubierta. Nave (principios del siglo XVII) Armadura de cubierta. Crucero (principios del siglo XVII)

El siglo XVII supuso el inicio de la lenta decadencia de la carpintería de armar, como amargamente recordaba Diego López de Arenas en su: Breve compendio de la carpintería de lo blanco impreso en Sevilla en 1633:

"...de malos aprendices se crían los malos oficiales, y de malos oficiales vienen a ser peores maestros, cogiendo medidas al vuelo de haberlo oído decir sin saber si quien se lo dice los engaña y, así, cuando van a ejecutar, se hallan confusos y de este modo van amenguando las obras"

Pero el oficio mostró síntomas de resistencia para legarnos conjuntos como el del crucero y la nave de la iglesia de San Félix de la Vega. La exuberante decoración de tiempos pasados ha dado paso aquí a una sobria red de cuadrados que se concentra en el almizate. Varios artesones octogonales y algunos ornamentos de inspiración clásica tallados en la madera fueron suficientes para completar estas obras de sencilla apariencia pero correcta ejecución técnica que hoy se nos presentan como últimos síntomas de vitalidad de una actividad que iba acercándose a su ocaso.

RIEGO DE LA VEGA, LEÓN
IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CAÑO

Armadura de cubierta. Pórtico (finales del siglo XVI)

La manera más compleja de incorporar lacerías a las armaduras de cubierta fue mediante la técnica apeinazada. El procedimiento se basaba en componer diseños geométricos con los elementos constructivos de la techumbre, por lo que estructura y decoración pasaban a ser una.

Su uso amplió el volumen ornamental de los trabajos, pero también impuso ciertas limitaciones a la desbordante creatividad de los carpinteros, que se vieron obligados a ajustar las trazas geométricas al orden y distribución de las maderas, como se observa en el pórtico de la iglesia parroquial de Riego de la Vega.

Para adaptarse a la forma cuadrada del almizate y construir un diseño de cierta regularidad, sus artífices optaron por generar cuatro cuartos de rueda de lazo de ocho puntas en los extremos, que vienen a encontrarse en una estrella central.

SANTA COLOMBA DE LA VEGA, LEÓN
IGLESIA DE SANTA COLOMBA

Armadura de cubierta. Presbiterio (finales del siglo XV) Armadura de cubierta. Nave (finales del siglo XV)

El interior de la iglesia de Santa Colomba de la Vega revela uno de los más sorprendentes conjuntos de la carpintería de armar. Se trata de un espacio integra mente cubierto por dos armaduras decoradas con lacerías policromadas que desborda la percepción de quien se adentra en este templo.

La armadura del presbiterio es una buena muestra del empleo de ruedas de lazo de diez puntas. La regularidad de su trazado, que es visible en la continuidad que éste tiene en el encuentro entre los diferentes faldones, es una prueba de la indiscutible calidad del taller de carpintería que la elaboró hacia finales del siglo XV. Cabe destacar también el almizate o paño horizontal superior, decorado con un racimo de mocárabes central en torno al cual se distribuyen otros ocho racimos menores.

Más sobrecogedora aun se presenta la armadura de cubierta de la nave, un alarde del oficio que hizo posible incorporar una combinación de ruedas de lazo de nueve y doce puntas dobles en una estructura de cinco paños. En el faldón orientado hacia la cabecera es visible un escudo heráldico que con tribuye a establecer una datación Aproximada y conocer la identidad del promotor de este imponente obra de carpintería: Juan González de Zamora, canónigo de la Catedral de León y personalidad muy activa durante el último tercio del siglo XV 

LA BAÑEZA, LEÓN
IGLESIA DE SANTA MARÍA

Armadura de cubierta oculta bajo las bóvedas de la nave central (siglo XVI)

Al entrar en la iglesia de Santa María de La Bañeza nadie alcanza a imaginar el tesoro de madera que se esconde tras la bóveda de su nave central. Y es que, desde que el Barroco llegara a las artes españolas en el siglo XVII, los trabajos de carpintera fueron perdiendo protagonismo en favor de las bóvedas y cúpulas de yeso, que se consideraban más afines a los gustos del momento y "hermosean mucho un edificio", como anota fray Lorenzo de San Nicolás en su Arte y uso de Arquitectura.

Pero la necesidad de soportar el peso de los tejados y formar pendientes para desalojar las aguas hizo que se siguiera recurriendo a las armaduras de cubierta, bien mediante modelos sencillos de nueva construcción o bien reutilizando otras antiguas cuya riqueza decorativa quedaría desde entonces oculta tras el yeso.

Así sucedió en este templo bañezano hasta que en 1947 Nicolás Benavides Moro, realizando una serie de reparaciones, halló tras las bóvedas del siglo XVIII el secreto que celosamente habían guardado durante siglos: una excepcional armadura de cubierta del siglo XVI, algunos de cuyos componentes forman parte del altar mayor que preside la iglesia.

AZARES DEL PÁRAMO, LEÓN
IGLESIA DE LA ASUNCIÓN

- Armadura de cubierta. Capilla mayor (finales del siglo XV)

La predilección durante la Edad Media hispánica por incorporar motivos decorativos de origen hispanomusulmán en la carpintería de armar queda perfectamente constatada en ejemplares como el de Azares del Páramo.

Cada uno de sus ocho faldones inclinados contiene una combinación de ruedas de lazo de nueve y doce puntas, a los que se suma un almizate prácticamente cubierto por un racimo de mocárabes dorado.

Los siglos transcurridos desde su construcción hacia finales del siglo XV no han borrado la calidad de sus policromías doradas, blancas, azur y bermellón, ni detalles tan curiosos como los incluidos en la estrella de nueve puntas del faldón oriental. Una media luna creciente ranversada, símbolo del probable origen islámico de sus constructores, se acompaña de un compás y una regla, los dos utensilios fundamentales del oficio con los que se representaron algunos maestros.

VALCABADO DEL PÁRAMO
IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL

Armadura de cubierta. Nave (principios del siglo XVII)

Los maestros carpinteros desempeñaron su oficio de manera itinerante. Acompañados por los oficiales y aprendices de su taller y provistos de sus herramientas de trabajo, se desplazaban a los distintos destinos hasta finalizar el encargo.

Esta práctica explica en buena medida la repetición de algunos modelos y ornamentos de la carpintería de armar a lo largo de nuestra geografía, aunque en otras ocasiones este fenómeno atiende a las condiciones de los contratos, en las que con frecuencia el promotor exigía que los trabajos se llevaran a cabo "conforme" a los existentes en otro lugar.

De este modo, conjuntos como el de la sala capitular de San Marcos de León se convirtieron desde temprano en modelo de prestigio a imitar, alcanzando su tipo de lacería una difusión tan amplia que llegará a emplearse en ejemplares del siglo XVII como el de Valcabado del Páramo. Este entramado geométrico de gran regularidad, formado por el arranque de estrellas de ocho puntas, fue incorporado en el almizate de esta techumbre que también cuenta con diversos motivos tallados, como dentellones, espejos circulares, arquillos, cadenetas y ornamentos vegetales de raigambre clásica.


GRAJAL DE LA RIBERA, LEÓN
IGLESIA DE SANTA OLAYA

Armadura de cubierta. Capilla mayor (finales del siglo xv)

Para facilitar la incorporación de entramados geométricos en las armaduras de cubierta los carpinteros idearon la técnica ataujerada. Consistía en ocultar la estructura de las cubiertas con tableros sobre los que se clavaban taujeles o pequeños listones de madera con los que se cabo los diferentes diseños.

Este método liberó a los maestros del oficio de las imposiciones estructurales y estimuló el desarrollo de desbordantes fantasías decorativas con las ruedas de lazo de diez puntas que engalanan la armadura de cubierta de Grajal de la Ribera

en la parte inferior, los aliceres aún conservan policromías de hojarascas, frutos bulbosos y emblemas del linaje de los Pimentel, condes de Benavente, y de los Quiñones, condes de Luna, lo que permite concretar que el promotor de esta obra fue Rodrigo Alfonso de Pimentel (†1499).

SALUDES DE CASTROPONCE, LEÓN
IGLESIA DEL SALVADOR

Armadura de cubierta. Presbiterio (segunda mitad del siglo XV) -Armadura de cubierta. Nave (siglo XVII)

Tribuna (1761).

Durante la Edad Media, junto con la denominada carpintería mudéjar de intrincadas lacerías convivió otra exclusivamente decorada con pinturas. La posibilidad que ofrecía la carpintería de armar de perfilar las diferentes piezas de madera en talleres situados a pie de obra facilitó el trabajo de los pintores, que emprendían su tarea una vez concluida la de los carpinteros y antes del montaje final de las cubiertas.

Primeramente aplicaban sobre las maderas varias capas de yeso y cola para facilitar la incorporación de la pintura y dotarlas de mayor luminosidad. El pintado se realizaba generalmente mediante la técnica al temple, Para ello disolvían pigmentos minerales y vegetales en aceite, agua y clara de huevo con los que ejecutaban diseños como los de la armadura del presbiterio de Saludes de Castroponce, obra de la segunda mitad del siglo XV en la que pre dominan motivos vegetales, geométricos y heráldicos de tradición gótica.

La iglesia de esta localidad también conserva una armadura de par y nudillo para resolver el techado de la nave y una tribuna o coro alto en el que puede leerse la inscripción: "ESTA TREBUNA SE IÇOSE D AÑO DE 1761".

ALIJA DEL INFANTADO, LEÓN

IGLESIA DE SAN ESTEBAN

- Armadura de cubierta de la nave (ultimo cuarto del siglo XVI)

La llegada del Renacimiento en el siglo XVI entrañaría un profundo cambio en la cultura, los gustos y las manifestaciones artísticas y arquitectónicas del momento. La carpintería de armar española comenzó desde entonces a incorporar ornamentos clásicos tomados de los grabados y estampas que la imprenta difundía con rapidez por toda Europa. Las complejas ruedas de lazo y el colorismo de la tradición anterior dieron paso a geometrías sencillas sin añadidos pictóricos que se consideraban más acordes al ideal clásico, tal y como puede comprobarse en la techumbre de la iglesia de San Esteban en Alija del Infantado, obra del último cuarto del siglo XVI.

A los motivos sogueados, puntas de diamante, dientes de sierra, ovas y otros ornamentos similares tallados en la madera, se suma una armoniosa labor de lacería que se reduce al almizate y cuyo patrón se halla en el forjado de la sala capitular del convento de San Marces en la ciudad de León.



LORDEMANOS, LEÓN

IGLESIA DE SAN PEDRO

Coro (finales del siglo XVII) Armadura de cubierta. Nave (finales del siglo XVII- principios del siglo XIX)

La iglesia de San Pedro de Lordemanos se presenta como un magnífico testimonio de las posibilidades que ofreció la carpintería de lo blanco y de su adecuación a las diferentes necesidades y usos. Además de los modelos destinados a techar la parte alta de los muros, las cualidades de este sistema se aprovecharon para construir espacios litúrgicos como el coro situado a los pies del templo, de finales del siglo XVII.

Para el cerramiento de la nave se empleó, ya entrado el siglo XIX, una sencilla pero bien ejecutada armadura de par e hilera, mientras que el presbiterio mantiene algunos componentes de la antigua cubierta de finales del siglo XV en los que se descubren policromías vegetales de tradición gótica.

SANTA COLOMBA DE LAS CARABIAS, ZAMORA
IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

- Armadura de cubierta. Capilla Mayor (finales del siglo XV-principios del siglo XVI)

La armadura de la capilla mayor de Santa Colomba de las Carabias se descubre ante nuestros ojos como una armoniosa bóveda celeste, como un microcosmos de la creación divina que ha tomado forma en la madera.

Una sucesión de ruedas de lazo de diez puntas cubre los diferentes paños como estrellas en un cielo nocturno centelleante y claro. En el centro, ocho racimos de mocárabes se agrupan en torno a otro central más grande como astros dispuestos ordenadamente.

Para reforzar esta imagen simbólica del universo tal y como se concebía en aquellos siglos, se aplicó pan de oro sobre estas últimas piezas, haciéndolas destacar aun más sobre el resto de una superficie que no se policromó para hacer visible otra de las virtudes de la madera: sus cualidades cromáticas.


SAN CRISTÓBAL DE ENTREVIÑAS, ZAMORA

IGLESIA DE SAN CRISTÓBAL

- Armadura de cubierta. Nave (segunda mitad del siglo XVI)

Aunque el Renacimiento tuvo una formidable acogida en las artes españolas, el poso de la tradición mudéjar era demasiado sólido como para diluirse con rapidez. Ambos estilos estuvieron abocados a entenderse durante el siglo XVI originando una suerte de combinación como la que encontramos en la armadura de la nave de la iglesia de San Cristóbal de Entreviñas.

La influencia renacentista se aprecia en la ausencia de policromías y en su almizate o paño horizontal, decorado con artesones hexagonales semejantes a los diseñados por el italiano Sebastián Serlio para el libro IV de su tratado de arquitectura. Para los paños inclinados, en cambio, se recurrió a un tipo de lacería derivado del arranque de ruedas de lazo de ocho puntas con la que se completó esta singular fusión estilística.

VILLANUEVA DE AZOAGUE ZAMORA
IGLESIA DE LA ASUNCIÓN
Armadura de cubierta. Nave (segunda mitad siglo XVI)

La armadura de Villanueva de Azoague es una buena prueba de que la decoración geométrica de origen hispano-musulmán siguió teniendo una amplia aceptación a lo largo del siglo XVI, aunque privada de las ricas policromías que la adornasen en tiempos pasados y reducida al paño horizontal de la techumbre.

Para incorporar ruedas de lazo de ocho puntas, los carpinteros tuvieron que superar aquí algunas dificultades: hacer compatible el diseño decorativo con la forma rectangular del paño e integrarlo con el menor número de irregularidades teniendo en cuenta los tres octógonos surgidos de los racimos de mocárabes.

Ante la imposibilidad de cumplir con estos requisitos, los artífices hicieron gala de su pericia introduciendo pequeñas e ingeniosas "trampas" o "trucos" con las que simularon un correcto desarrollo de las lacerías.



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