La villa de Navatejera, a unos tres kilómetros al norte de León, responde a los rasgos generales de las villae, a pesar de no estar excavada arqueológicamente en su totalidad -como sucede a todas las españolas- y soterrar parte de sus espacios bajo y al otro lado de la carretera que la cruza.
Conserva salas de uso residencial y de baño, algunas cubiertas con mosaicos, y otras de clara función económica.
Aunque fundada a finales del siglo 1 d.C., alcanzó su esplendor a fines del Imperio, en los siglos IV y V, cuando se remodeló íntegramente y definió su planta en forma de "U" con los edificios en torno a un patio principal. Pervivió, seguramente, durante las centurias posteriores, por la importancia de un posible templo levantado en su último aliento constructivo, quizás el único edificio que subsistiría entonces (la basílica de San Miguel Arcángel, citada en la documentación del siglo XI?). Nuestra villa es de tamaño modesto y sus mosaicos son sencillos y geométricos, aunque no carentes de interés por su relación con la estética que desarrollaría la primera Edad Media. Pero ostenta tres características de gran singularidad en el contexto español.
Distribución de lo excavado hasta ahora.
En primer lugar, es una villa de carácter suburbano, que nació y creció en relación con el vecino campamento militar de la Legio VII y después, con la ciudad de Legio, a la que abastecería de productos agropecuarios, mientras que la mayoría de las hispanas son emplazamientos plenamente rurales, alejados de los núcleos urbanos, en busca del retiro, uno de sus valores.
En segundo lugar; fue una de las villas primero excavadas y protegidas de España. Algo insólito en esas fechas, tras su excavación (1885) Navatejera fue uno de los primeros monumentos arqueológicos protegidos de nuestro país (1888) mediante un edificio que la cubre parcialmente y rememora sus trazas originarias, aparte de un vallado que circunda parte de su superficie. Un edificio que sigue las pautas de restauración imitativa de entonces y que se levanta en paralelo a los trabajos de recuperación de nuestra catedral.
En tercer lugar, conserva dos estructuras infrecuentes: un horno de cocción de los materiales constructivos utilizados en la misma villa que, aunque debió ser común en todas, normalmente no se conserva; y los restos de lo que se ha interpretado como una basílica primitiva de planta de cruz griega inscrita en un rectángulo, de cronología sin afinar (paleocristiana, hispanogoda?) y de indudable uso funerario, lo que enriquece su dimensión y papel histórico en esos tiempos tan mal conocidos en el Noroeste de Hispania,
El actual recinto arqueológico de la villa romana de Navatejera (en el municipio de Villaquilambre) fue declarado monumento en 1931 y es propiedad del Estado, cuya titularidad tiene el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y está adscrito al Museo de León desde 1992.
TEXTO: FERNANDO MIGUEL
Lamina del MUSEO DE LEÓN
Museo de León. Escultura de posible Aestas (verano), descubierta en la villa romana de Navatejera (Villaquilambre, León), de finales del siglo II o principios del III d.C. y realizada en mármol con un tamaño de 24 cm."....De aquellas pioneras excavaciones se conserva esta estatuilla, típica figuración de culto doméstico, sino meramente ornamental, que esculpe sobre mármol una mujer semidesnuda, en clásico contraposto y ataviada de un manto que vuelve sobre el hombro izquierdo. En ese mismo lugar apoya una espiga o haz de ellas, sostenida a la altura de la cintura, indicio de una identificación que en tiempos se asoció a Abundancia o Agricultura (Ceres o Venus fueron otras interpretaciones más antiguas), en consonancia con la dedicación económica de este asentamiento rural, y que un estudio muy reciente (L. Baena) propone identificar con la personificación de una estación del año, concretamente con Aestas, el verano, sugiriendo para ello que el brazo amputado habría de esgrimir una hoz. Se trataría en ese caso, de una iconografía única en Hispania. La pieza bien pudiera haber sido exhibida en un nicho (por la visión fundamentalmente frontal que manifiesta) o una estancia cultual. Ha sufrido mutilaciones variadas: faltan su brazo derecho, la parte inferior de las piernas y la cabeza, y presenta varias fracturas en el vientre. Probablemente se deban a los largos siglos de abandono del lugar, pero no debemos descartar la intencionalidad de tales roturas, práctica contrastada respecto a los ídolos de creencias en retroceso. Tanto las esculturas ibéricas por parte de Roma, como las representaciones paganas por obra de los cristianos, sufrieron la saña persecutoria del culto triunfante."
Texto: Museo de León
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