23 may. 2017

La patraña del viaducto que salvaría Lancia

Por: DAVID GUSTAVO LÓPEZ INVESTIGADOR Y ESCRITOR
23/05/2017

¿Qué pasa en esta provincia? ¿Qué pasa en este país? No es normal que todos los días los ciudadanos de a pie tengamos que estar levantando la voz porque algo de nuestro Patrimonio se ha destruido, lo están destruyendo o lo piensan destruir. ¿Es que los ciudadanos hemos de convertirnos en vigilantes de las actuaciones de la Administración del Estado, es decir, de quienes teóricamente son nuestros representantes y nuestra salvaguardia?

Esto se ha convertido en un sinvivir, en una lucha contra los intereses de quienes defienden nuestros intereses. ¿Qué pasó con los Principia? ¿Qué con ad Legionem? ¿Qué con Marialba? ¿Qué con la muralla de León en Conde Rebolledo? ¿Qué con la plaza del Grano? ¿Qué con el monasterio de Santa María de Nogales? ¿Qué con el monasterio de Sandoval? ¿Qué con el castillo de Alba? ¿Qué con los 48 monumentos y edificios singulares de la provincia leonesa que Hispania Nostra tiene incluidos en la Lista Roja, siendo esta cifra la más alta no solo de Castilla y León, sino de España?

Algo va mal, muy mal. Mientras sea el ciudadano de a pie quien tenga que supervisar las actuaciones de la Administración, no solo en el campo del Patrimonio sino en tantas otras cosas, por no decir en todas, es señal de que el sistema no funciona o de que, más bien, funciona al revés.

Ahora es de nuevo el yacimiento astur-romano de Lancia, concretamente de Sublancia, de ese que durante años estuvo sumido en agria polémica por las obras de la autovía León-Valladolid, que pretendían sepultar hallazgos arqueológicos de primera magnitud, edificios y elementos de los primeros siglos de nuestra era que los más prestigiosos historiadores y arqueólogos calificaron como únicos en España —«nos ha sorprendido por el tipo de arquitectura y su variedad», decía en El País el fallecido catedrático de Arqueología de la Universidad de Salamaca Jesús Liz Guiral—. Pero se consiguió el acuerdo; la plataforma Salvemos Lancia se echó al monte —por desgracia es la única solución con demasiada frecuencia—, consiguió que las obras se paralizasen y que la Comisión de Patrimonio Cultural de Castilla y León —por inoperancia de la de León— ordenase reformar el proyecto del tramo que atraviesa esta zona de Sublancia, entre Villamoros y Mansilla, a no más de trece kilómetros de la ciudad de León, que el ministerio de Fomento solucionó elevando sobre pilares un tramo de un kilómetro, de tal forma que los restos arqueológicos se librasen de ser arrasados y pudiesen ser puestos en valor y abiertos a la contemplación de estudiosos y al turismo cultural, cada día más numeroso y, además, junto con la naturaleza, el único al que puede aspirar la provincia de León.

Pero el gozo en un pozo. Otra vez quienes hemos designado para administrarnos se han aliado con no se sabe quién —vamos a terminar creyendo en un terrenal ‘Ojo que todo lo ve’— y parecen haber urdido un plan para que el paso elevado, que solo iba a tener dos puntos de apoyo, sea un ciempiés provisto de extensas cimentaciones que todo lo arrase, hasta límites peores a los del primer proyecto, porque antes los restos arqueológicos de Lancia quedarían ocultos para varias generaciones, pero ahora ya ni siquiera habrá generaciones para ello porque casi todo se habrá ido al vertedero. Y, para más inri, para conseguir tan bendecida destrucción, los contribuyentes habremos pagado un extra de quince millones de euros.

De contra natura podemos calificar lo que está ocurriendo. Las propias administraciones —la central realiza la obra y la autonómica es la competente en la protección del Patrimonio Cultural— parecen incumplir la Ley 12/2002 del Patrimonio Cultural de Castilla y León que ellas mismas han dictado, en cuanto a la obligación establecida para los poderes públicos de «garantizar la conservación, protección y enriquecimiento del Patrimonio Cultural», considerándose infracción muy grave «cualquier acción u omisión que conlleve la pérdida, destrucción o deterioro irreparable de los bienes declarados de interés cultural». Artículos que los responsables deberían tener grabados a fuego, dado que el yacimiento arqueológico de Lancia, incluyendo la zona afectada de Sublancia, fue declarado Bien de Interés Cultural por la propia Junta el 3 de noviembre de 1994.

La verdad es que para este viaje no hacían falta alforjas.

MWMWMWM

"En un sistema democrático: Solo el voto de los ciudadano pueden cambiar su gobierno".

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