5 may. 2016

Una campaña doble

Por Javier Callado

La celebración del pleno de las cortes autonómicas en San Isidoro buscaba un efecto propagandístico y lo ha conseguido. Lo que no está claro es que se haya publicitado aquello que pretendían quienes lo idearon. Para Silvia Clemente, máxima responsable de la institución y de la Fundación Villalar, que es el órgano de adoctrinamiento identitario de la Junta, las consecuencias pueden ser indeseadas. 

La llegada de Clemente ha supuesto un cambio de estrategia en la Fundación que intenta inventar una identidad para el ente autonómico. Procura sortear las dificultades que encuentra en León hablando de que son problemas entre provincias. Además, con la colaboración de los dirigentes locales, está llevando a Valladolid elementos identitarios leoneses a los que inmediatamente bautizan como de ‘Castilla y León’. Así lo ha pretendido con los pendones en Valladolid y ahora con las Cortes del Reino de León.

Sin embargo no parece haber conseguido los efectos deseados. En Valladolid se pudo comprobar que los pendones eran desconocidos para la mayoría, lo que hizo patente que en León hay cosas diferentes. Esa obviedad era algo impensado por muchos ciudadanos porque creían que todo es igual en la autonomía. Por este camino de la exposición de lo leonés en otros lugares los ciudadanos descubren que sí hay diferencias y que no todo es el ‘Castillaleón’ que repiten como soniquete los junteros.

Por otra parte el pleno de las cortes en San Isidoro ha dejado patente que nadie se desplazó en León para ver o aclamar a las autoridades. Sin embargo hubo un sector de la población indignado, único comité de recepción que vieron Herrera y sus corifeos. Y no es eso lo peor para Clemente, porque el acto ha permitido visualizar la protesta leonesista a través de los medios de comunicación autonómicos: ni una sola bandera autonómica y sí docenas de banderas de León en la calle. Fue tanta la intimidación que nadie en el pleno se atrevió a hablar de las primeras cortes del Reino de León como castellano-leonesas, algo que en Valladolid repiten hasta la saciedad. 

León intimida a esta gente. No es una simple provincia. Es la capital de un reino con 1106 años, con la autoridad histórica para ser interlocutor ante los poderes públicos y ayer quedó claro. Por eso Clemente tuvo que soportar una intervención en leonés en el pleno. En León no podía hacer nada para detenerla porque hubiese sido un escándalo. Por eso la publicidad de este pleno no fue la que la Fundación buscaba. Pero ha sido positivo para ellos porque ahora son más conscientes de que se enfrentan a la historia.







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