5 may. 2016



«Por castellanos, nunca pasaremos»
Por: L. URDIALES | LEÓN

Al otro lado de la valla, en Santo Martino, se armó la convocatoria paralela, con banderas leonesas enarboladas en mástiles telescópicos, a modo de pendón, banderas a hombros, banderas en bambú, como cañas dispuestas para la pesca; el bullicio púrpura saltó a las aulas del instituto, y los bachilleres se echaron a la plaza en busca de símbolos. Esa peregrinación del alumnado envuelto en escudos con el león rampante fue momento culmen de la convocatoria de la sociedad que defiende el derecho de León a un gobierno autonómico propio. Quedó claro que el ritmo pegadizo de «Leoneses somos, fuimos y seremos, por castellanos nunca pasaremos» tiene más poder de convocatoria que la oratoria de los profesores entre los discípulos de la ESO. Sólo hubo un detalle capaz de silenciar aquel concierto de silbatos, bocinas y otros elementos de percusión que siguieron el bafle del mítico Cheva con el fin de emborronar la solemnidad del pleno de las Cortes en el interior de San Isidoro: ese muchacho de apenas quince años, que cruzó Santo Martino, con gesto triunfal, mientras entonaba con voz de tiple el himno a León. «Que antes que Castilla, leyes, concilios fueros y reyes....» continuó la concurrencia tras el canto celestial del alumno de un colegio concertado próximo al lugar, que ayer pudo ensayar el recreo de su vida. Un subidón.

Por el relieve que da la mañana, llegó a creer el viandante que el azul marino de la unidad de intervención dominaba sobre el granate de los arcos ojivales de la bandera leonesa. Fue un espejismo inicial de cinco contra treinta, o más, hasta que se organizó la comanda y desde la plaza de San Isidoro llegó el resto de los movilizados a la puerta de la hospedería, acceso por alfombra roja al hemiciclo del claustro isidoriano. El frente de la fachada principal recibió a fuerza de capotazos y naturales a cuanto ser conocido enfocó la calle Sacramento, bloqueada por el ejército policial. Se ensañaron con los notorios, los conocidos. Al presidente de la Junta, con «Herrera, vete a Pucela»; a Pablo Fernández, (podemos) receptor de un glosario de epítetos irreproducibles en horario infantil; a Silván. «La verdad es que no conocemos a muchos más», aclaró un joven en un receso del silbato. El otro lado de la valla fue de asistencia voluntaria. De un sinfín de cargos de la Unión del Pueblo Leonés, electos e históricos; de otras opciones políticas a las que el leonesismo les puede imputar dudas sobre su postura autonómica que, al fin, era lo que se ventilaba en este envite.
Foto: SALVA

Oscar Fuentes en la Plaza de Santo Martino, junto a los paisanos y paisanas leoneses de a píe, que no dejaron entrar en S. Isidoro para poder explicar democráticamente, el motivo del descontento popular con esta autonomía compartida.

 Fue fácil identificar a Óscar Fuentes, concejal de León Despierta, que prefirió el trasiego de la calle con la bandera de León sobre el hombro al noble asiento plastificado entre los muros de la basílica.

La valla fue una esquina rota para la tragedia de los ganaderos de leche, «la última víctima colateral del sistema», denunciaron los convocantes. «Vienen de ordeñar y tirar la leche y no le importa a nadie; no se les ha acercado ningún político de los del poder; esto es a lo que han llevado a León», explicaron. Entre ruido y bullicio se elevó a ensayo la explicación sobre el motivo de la cencerrada. «Los reyes de León se revuelven en la tumba, ante la afrenta de que los castellanos vengan a León a celebrar la victoria, ante esta nueva ofensa castellana», explicó uno de los asistentes para oponer con la con solemnidad de la calle al oficialismo de la solemnidad interior. Así se cimentó el pulso entre dos aguas. Si el pulso se mide por símbolos, ayer se patentó un relevo de los eslóganes; el León sin Castilla dejó un resquicio al «por castellano nunca pasaremos» que tararean en el instituto. Los chavales.

http://www.diariodeleon.es/noticias/afondo/por-castellanos-nunca-pasaremos_1066731.html


Foto de Familia. 
Unos entre el Pueblo, y otros entre la Casta.

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