19 abr. 2013

    Presentación en León-Capital de la ultima parte de la Trilogía del Reino de León
Titulada:  MATEO, EL ARQUITECTO DEL REY.

Novela histórica, escrita por J.F. Chimeno:

Doctor en Historia del Arte. El autor ha escrito su tercera novela histórica que forma parte de una Trilogía sobre el Reino de León. Y si con su primera novela, "El Maestro de la Luz", se cerraba el ciclo de una gran estirpe de arquitectos reales asociados a la Corona leonesa, con esta nueva entrega se inicia, en la persona del maestro Mateo -el magister operis de la Catedral de Santiago de Compostela-, una intrépida aventura por el Camino de Santiago que enlaza con la novela que le precede "Pedro de Dios (El Geómetra)".


Contenido
El día en que el ínclito oficial de cantería Mateo es llamado a la corte leonesa por la Domina del Infantado, nada hace sospechar que se ha desencadenado una persecución sin tregua a lo largo del Camino de Santiago (desde Roncesvalles a Burgos) cuyas consecuencias serán del todo imprevisibles tanto para él como para el Viejo Reino. Tal debió parecer a los vivaces ojos del atribulado Mateo cuando la infanta-reina doña Sancha le revela el alto honor que le tiene reservado (hacerse cargo de la construcción del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago) pero, a su vez, la gran responsabilidad que deposita sobre sus hombros y los de su linaje.

Tan alto honor suscita envidias entre los compagnons de la Logia de constructores y desata la ambición desmedida de los herederos de la Casa de Lara, empeñados en medrar en el Reino de León hasta tocar el solio regio; para alcanzar tan deleznables e ignominiosos anhelos de grandeza precisan estar en posesión del Testamento de la Reina y de un preciado “broche esmaltado” de Limoges que juntos, y una vez en su poder, bien pueden valer el cetro y la corona de un reino.

El historiador, emulando a Herodoto, trata de escribir sobre la Historia como si fuera un simple cuento de hadas, sin distinguir la leyenda y el mito del personaje histórico, con la modesta pretensión de que los personajes ficticios se confundan con los reales en una miscelánea que de fantasía tiene lo justo y de verdadera lo imprescindible para que pueda leerse con placer, frescura y rigor en dosis iguales.

Nadie puede aseverar, pues, que sus descripciones de Mateo o de Santo Martino sean autenticas pero lo parecen a tenor de los acontecimientos históricos fechados, y eso basta para hacer de su propuesta un relato plausible.


Arte y aventuras en el viejo Reino de León de la mano de Mateo, arquitecto de Fernando II y maestro de obras del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago

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