28 may. 2012

LA CABRERA
"Donde las Hurdes se llaman Cabrera"
La Cabrera de 1962 a través de 40 fotografías
 Gadir publica la séptima edición del libro en el cincuentenario del viaje del autor
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/la-cabrera-de-1962-a-traves-de-40-fotografias_694155.html


La Cabrera 1962 FOTO: Ramón Carnicer

Llamas de Cabrera 26-02-2005


"...La reedición de este libro señero en la literatura de viajes coincide además con el 50 aniversario de la peripecia que Ramón Carnicer inició en Puente de Domingo Flórez en junio de 1962 y concluyó ocho días después volviendo sobre sus pasos desde La Baña, Silván y Lomba. El más célebre de los cinco libros de viajes que escribió el autor, todo un referente en la literatura de este género como apunta en el prólogo Julio Llamazares, es un retrato fiel de las gentes, el paisaje y la forma de vida de La Cabrera de aquella época."
ana gaitero león 28/05/2012

Palombar de piedra y lloza en Castroquilame 2004

El instrumento musical, mas típico y extendido en toda la Región Leonesa. es sin duda la chifla y el tamborín. Músico cabreires con la mocedá
FOTO: Ramón Carnicer

PROLOGO DE JULIO LLAMAZARES
En el verano de 1962, el escritor Ramón Carnicer recorrió el valle del río Cabrera, en el confín de la provincia de León con las de Zamora y Orense. El título del libro que escribió a partir de él, Donde las Hurdes se llaman Cabrera, deja claras cuáles eran las condiciones de vida de los vecinos de la comarca en aquel momento.


Pozos de Cabrera: Típicos corredores leoneses, con dos soluciones diferentes de cerramiento. Una de madera y palos enfoscados de tapial, y otra de tablones, para evitar carga sobre las vigas. 
http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/don-gutierre-acoge-una-muestra-en-pro-de-arquitectura-popular_429470.html
http://raigame.blogspot.com.es/2008/09/arquitectura-regional-leonesa-exposicin.html

Cincuenta años después de aquel viaje cabreirés y en el centenario del nacimiento del autor villafranquino (nació en 1912), la editorial Gadir vuelve a publicar un libro que es ya un hito en la literatura de viaje española y, para quienes con más o menos fortuna insistimos en su perpetuación, una referencia de primer orden. No en vano Donde las Hurdes… (y la obra viajera de Ramón Carnicer en su conjunto) marcó un antes y un después en un género que hasta entonces se preocupaba más del paisaje que de la gente, de la historia y del arte que de la verdadera vida. Sobre todo cuando esa vida, como la de los desdichados vecinos de La Cabrera, no era motivo de orgullo para las autoridades responsables de ella ni para la sociedad a la que pertenecían. La persecución que Ramón Carnicer sufrió a causa de este libro en su momento explica meridianamente cómo la literatura a veces, incluso sin pretenderlo como es el caso, levanta ronchas y ello sólo por ser espejo de la realidad.

Tejado y chimenea de "lloza"

La publicación que nos ofrece Gadir del ya legendario libro de Carnicer tiene la particularidad, sin duda notabilísima, de incluir una serie de fotos hechas durante el viaje por el escritor que hasta ahora habían permanecido inéditas (en la primera edición se incluyeron sólo una docena) y que hablan bien a las claras de que éste no exageraba en sus descripciones. Don Manuel, el cura de Odollo, doña Virginia, la maestra de Saceda, Joaquín, el tamborilero, o las docenas de personajes anónimos que Carnicer inmortalizó a su paso por unos pueblos misérrimos que también quedan inmortalizados en esas imágenes cobran así rasgos físicos, si bien no los necesitaban, pues los retratos y descripciones que el escritor hace en su relato son tan vívidos que se ven; lo que no quita para que se agradezcan por lo que tienen de testimonial y también —todo hay que decirlo— por su belleza estética en bastantes casos. Y es que Ramón Carnicer era un buen fotógrafo por más que él no le diera importancia a una afición que, al parecer, mantuvo toda su vida.
El ancestral aislamiento de La cabrera, fue un buen aliado de la guerrilla antifranquista leonesa. "RECUERDO DEL SASTRE 1936".  Este es el refugio de la “Partida del Sastre”, en Pombriego.
En realidad no es una cueva, sino un túnel. Escavado en la roca por los romanos, para llevar el agua a las explotaciones auriferas del Bierzo.


En resumidas cuentas, esta nueva reedición de Donde las Hurdes se llaman Cabrera (la séptima ya en su larga historia) en el cincuentenario del viaje que lo originó y en el centenario del nacimiento de su autor constituye, pues, un acto de justicia además de un acierto de la editorial que la realiza. En estos tiempos de literatura efímera, de novelas de usar y tirar como si fueran periódicos o envoltorios, de relatos de entretenimiento sin más objetivo que éste, recuperar un texto que conmocionó en su día a toda una sociedad lectora como lo hicieran otros aparecidos también en la misma época y pertenecientes al mismo género literario —de Antonio Ferres y Armando López Salinas, de Juan Goytisolo, de Jesús Torbado…— es un ejemplo de coherencia y una muestra de valentía editorial que los lectores de siempre, en papel o en formato digital, apasionados o diletantes, aficionados o no a un género literario que es la madre de todos los demás (¿qué son, si no, todos los libros fundacionales de todas las literaturas de este mundo, desde la Anábasis al Quijote, desde la Ilíada o la Odisea al Viaje de Marco Polo o a las crónicas de Indias, más que relatos de viajes y de viajeros?), agradecemos infinitamente.

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/donde-las-hurdes-se-llaman-cabrera-renace-en-centenario-de-carnicer_694304.html

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