27 sept. 2010

PENDONES LEONESES EN SANTIAGO


María Míguez | Santiago de Compostela

Una marea de colores, roja y verde sobre todo, inundó el sábado por la mañana el Obradoiro: la de más de 150 pendones leoneses traídos para realizar una ofrenda al Apóstol. Más de 3.000 personas, según los organizadores, representando a casi 200 pueblos, llegaron a Santiago tras haber recorrido el Camino en diez etapas. Su viaje se inició en Sahagún el 13 de junio y culminó a las doce del mediodía en la misa del peregrino, que aprovecharon para hacer su ofrenda.


Este acto, que coincide con el Xacobeo 2010, se enmarca en las celebraciones del 1100 Aniversario del Reino de León, que los ha llevado también a rendir homenaje también ante las tumbas de los reyes leoneses Fernando II y Alfonso IX. "Estamos yendo a todas las localidades donde hay un rey enterrado", explicaba Carmen Rodríguez, de la Asociación de Pendones del Reino de León y miembro del comité organizador de este evento. "Esta visita a Santiago la estamos programando desde el mes de enero y ahora que ya estamos aquí es muy emocionante ver tantísimos pendones en esta plaza. Son tantos que, de hecho, hemos establecido un nuevo Record Guinness".
Un joven, en equilibrio con el pendón. | M. M.

La jornada para los caminantes comenzaba en la calle Concheiros, último tramo del Camino antes de llegar a la Catedral. En ella se reunieron los pendones para dar comienzo a un desfile que, poco a poco, los fue llevando hasta el Obradoiro. Alrededor de las diez de la mañana comenzaron a llegar los primeros mientras que los últimos lo hicieron poco antes del mediodía, ya temiendo que las abundantes nubes grises que cubrían el cielo santiagués les estropeasen la fiesta.


El tiempo, sin embargo, acompañó, y todos pudieron realizar el trayecto sin problemas. En él, tanto los compostelanos como los turistas que se cruzaron con el desfile no dudaron en sacar sus cámaras fotográficas y de vídeo, la mayoría de ellas apuntando a la figura clave del desfile: los pendonistas, es decir, los encargados de portar el pendón.


Banderas o estandartes usados antiguamente como insignias en la milicia para distinguir los regimientos, batallones o ejércitos, los pendones no son, desde luego, fáciles de portar. Hacerlo es un trabajo llamativo y muy complicado. Roberto Soriano, uno de ellos, lo explica de modo simple. Al ser preguntado acerca de si es fácil llevar el pendón (que puede pesar hasta 50 kilos) contesta que "llevarlo no es que sea difícil: es que es imposible. Es el pendón el que te lleva a ti. Es una cuestión de equilibrio, de irte moviendo hacia donde se mueve él".


Y es que el pendón va sujeto a quien lo porta únicamente a través de un cinturón especial que los pendonistas se colocan en la cintura. Su tarea la facilitan los remos, cordones atados en lo alto de la vara y que llevan uno o dos remeros, pero aún con su ayuda es imprescindible tanto la habilidad como la fuerza del pendonista. Un trabajo ya de por sí complicado al que, para más 'inri', a veces se unen demostraciones solo al alcance de unos cuantos: desplazar el pendón sin agarrarlo con las manos. De esas este sábado se vieron varias en el Obradoiro, todas ellas seguidas de encendidos aplausos.


'Un sueño hecho realidad'
Los pendones son un elemento característico de la cultura leonesa. Aunque su origen fue civil, más tarde se integraron en los festejos religiosos, algo que en la actualidad se plasma en el colorido de los estandartes: el blanco es de carácter religioso y el azul plebeyo. Los colores predominantes, el rojo y el verde, corresponden respectivamente al Reino de León y a las batallas ganadas al Islam.


Los llegados a Compostela pertenecen en su gran mayoría a la Asociación de Pendones del Reino de León, constituida a finales del año 2004 para la conservación y difusión de un elemento tan característico de su patrimonio. Sus organizadores declaraban que, habiendo llegado a la que un día fue la capital espiritual del Reino, "han visto un sueño hecho realidad".

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